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Bocados de realidad XXVI

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Ya dediqué el Bocados VII a fotografías sobre escenas de lluvia. Después de aquella entrada y con ocasión de un fuerte aguacero de verano tuve ocasión de resarcirme completamente de la frustración que allí relataba sobre fotografías de lluvia con esta serie de 4 fotos con las que quedé bastante satisfecho.
Ahora que padecemos esta angustiosa sequía y aunque parece que afortunadamente ha empezado a remitir con la llegada de las primeras lluvias otoñales, me ha parecido oportuno traerlas aquí a modo de rogativa o de celebración, si es el caso.

La primera es un recorte considerable de un encuadre original más amplio. He reducido el encuadre de manera que cromáticamente la predominancia del gris sea absoluta: el gris de la fachada, de la acera, de la calzada y de la camiseta de la chica sobre el que destacan convirtiéndose en centros de atención, los toques de color del paraguas, de  los puntos rojos de las zapatillas y, sobre todo, la piel de los brazos y las piernas de la chica sobre l…

Bocados de realidad XXV

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En Bocados de realidad IX puse unas fotografías en las que había exagerado las sombras hasta llevarlas al negro con objeto de dejar sólo visible la parte de la escena, del motivo, que estaba iluminado directamente. Para utilizar el concepto de las últimas semanas, en esas fotografías el espacio negativo se teñía de negro, un negro plano que representa el vacío y de esa manera el motivo, lo que está iluminado, queda aislado y se convierte en protagonista absoluto de la escena. En aquellas fotografías la escena sí tenía matices pues en el propio motivo se permitían distintos grados de iluminación que le proporcionaban volumen para no anular por completo la percepción de realidad.
Esta foto, Sensualidad vegetal, está también en la línea de aquellas.

En las fotografías siguientes ese mecanismo se ha llevado al extremo, se han eliminado esos matices porque la intención es otra: se persigue una abstracción mayor y para ello se elimina el volumen que proporciona la graduación de sombras, la…

Bocados de realidad XXIV

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Tal como dije la semana pasada quería dedicar esta entrada a fotografías sin espacio negativo y, a decir verdad, me ha costado trabajo encontrarlas. No es que no las tenga, pero me he dado cuenta de que en esas fotos casi siempre busco la abstracción. Claro, al no haber un motivo sino que es el propio motivo el que ocupa toda la imagen el resultado es una fotografía en la que no hay una escena, no hay un sujeto protagonista, sólo una composición.
Es por lo tanto un tema al que ya he dedicado más de una de estas entradas y no quería repetir otra más, por lo que intentaba buscar fotografías de ese tipo pero que no fueran simples abstracciones geométricas o formales sino que incluyeran un contenido reconocible, por así decirlo, que además de esa abstracción inevitable hubiera en ellas también figuración, ¿una figuración abstracta? Algo así. Cuando pensé en este tema para una entrada tenía en mente dos fotografías Oporto y Verbena, no he encontrado muchas más que respondieran a estas car…

Bocados de realidad XXIII

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En composición se denomina espacio negativo al espacio vacío que rodea al sujeto protagonista de la imagen, el espacio positivo, y sirve para destacarlo y también para introducir distintas cualidades en la fotografía  (calma, dinamismo, etc) según la naturaleza y la posición relativa que ambos ocupen en la imagen.
Esta primera fotografía, que he titulado mieses, es un buen ejemplo de espacio negativo. El espacio negativo sería el cielo y el positivo los campos cultivados y, según la teoría, al estar dicho espacio colocado completamente encima del motivo, transmite calma lo que creo que está en consonancia con la escena. Además la naturaleza de ese espacio, ese cielo limpio en degradado, esa simetría horizontal de la iluminación con los tonos más oscuros en las zonas superior e inferior, le proporciona armonía a la foto, en definitiva que todo opera en la misma dirección y ello contribuye a una percepción agradable de la foto sin necesidad de que el motivo tenga un interés especial.

A …

Bocados de realidad XXII

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Recientemente he pasado unos días en Oporto que aproveché para visitar un par de obras de Álvaro Siza, el arquitecto portugués: las piscinas naturales en Matosinhos y la Fundación Serralves, así como la Casa de la Música del holandés Rem Koolhaas.
Ciertamente las piscinas de Matosinhos son un espacio mágico. Adosadas al paseo marítimo, las cubiertas apenas sobresalen un metro por encima del pretil, por lo que no impiden la visión del mar. Se accede, mediante rampas flanqueadas por muros de hormigón visto a unos espacios que resultan sorprendentemente íntimos, que transmiten la sensación de aislamiento del exterior y de estar sólo abiertos al mar. Hice algunas fotografías, pero o no estuve muy inspirado o me cortó violentar esa intimidad de la gente que pasaba allí relajadamente la tarde o no encontré suficientes motivos ya que sólo era visitable la cafetería, lo cierto es que ninguna de ellas tiene suficiente interés como fotografía para ponerla aquí.
Bien distinta fue la experiencia…

Bocados de realidad XXI

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En mi modo de entender la fotografía, esa teoría o criterio que suelo defender y según la cual la realidad debe ser la materia prima con la que trabaje el fotógrafo se prolonga en el planteamiento de que su objetivo es extraer de esa realidad una fracción significativa que estéticamente resulte completa en sí misma, es decir, hacer que los elementos que constituyen la imagen encajen en una composición equilibrada a la vez que expresiva y conseguir, claro, que lo que exprese la imagen se ajuste a sus intenciones. A diferencia de la pintura, donde el pintor, al partir de un lienzo en blanco en el que va creando la imagen añadiendo pinceladas de color, puede acomodar los elementos a sus intereses y eliminar, atenuar o modificar la presencia de aquellos que actúan en contra de sus intenciones, la fotografía parte de una realidad material y se ve obligada a luchar o a dialogar con ella para acomodarla a lo que pretende. Esa realidad a veces se muestra esquiva y terca, se empeña, por ejemp…

Bocados de realidad XX

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He afirmado, en repetidas ocasiones, que la fotografía para ser considerada como tal debe utilizar la realidad como material de trabajo. Esto no es un dogma es, simplemente, la forma que tengo de explicar (de explicarme) lo que me gusta hacer y, sobre todo, lo que me gusta ver, porque me gusta casi tanto hacer fotografías como ver las de otros.
Los gustos pertenecen al terreno se los sentimiento: los sentidos, las percepciones y buscamos argumentos para incorporarlos al de lo racional, para justificarlos, para tenerlos bajo control y poder definir lo que nos gusta, o nos interesa y lo que no. A veces ese ajuste no es demasiado fino y entramos en contradicciones.
Estas fotografías que traigo aquí hoy son el resultado de experimentar con los filtros y efectos que incluyen los programas de edición y que algunas veces me lleva a resultados que me gustan y que guardo en el apartado de creativas. Yo creo que en ellas sí se cumple que, aunque la realidad ha sido alterada, manipulada, inclus…